La mujer que elijo ser
- rubipalucio
- 8 jun
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Hace cinco años imaginaba mi vida muy diferente a como es hoy.
Pensaba que algunas cosas ya estarían resueltas, que ciertos caminos serían más claros y que muchos sueños se habrían cumplido exactamente como los había planeado. Pero la vida, con su manera tan particular de enseñarnos, tomó otro rumbo.

Hubo momentos buenos que guardo con gratitud en el corazón. Y también hubo momentos difíciles que me obligaron a detenerme, a reflexionar y a crecer de formas que nunca hubiera elegido por voluntad propia.
Con el tiempo entendí algo importante: muchas veces no elegimos las circunstancias que nos tocan, pero sí podemos elegir en quién nos convertimos a través de ellas.
Las experiencias difíciles me enseñaron madurez. Me enseñaron a valorar lo que realmente importa y a reconocer lo que antes pasaba desapercibido. También me acercaron más a Dios, porque cuando la vida sacude nuestras certezas es cuando más aprendemos a confiar en Él.
Elegir el camino de Dios no significa que todo será fácil. Al contrario, muchas veces significa estar dispuesto a enfrentar pruebas que fortalecen el carácter y la fe. No siempre han sido decisiones sencillas, pero han sido decisiones necesarias.
Hoy miro mi vida con una perspectiva diferente. Entiendo que no todo sucede como lo imaginamos, pero cada etapa tiene un propósito si estamos dispuestos a aprender de ella.
Por eso hoy elijo conscientemente la mujer que quiero ser.
Elijo ser una mujer que trabaja por su presente y por su futuro. Una mujer disciplinada, que cuida su mente, su espíritu y su salud. Una mujer que sigue creciendo, que aprende de cada experiencia y que no se rinde cuando las cosas no salen como esperaba.
Elijo construir una vida con propósito, una vida donde Dios sea el centro y donde cada decisión esté alineada con los valores que quiero vivir.
La mujer que elijo ser no es perfecta, pero está comprometida con su crecimiento. Es una mujer que entiende que los sueños requieren esfuerzo, que las metas requieren disciplina y que el carácter se forma en los momentos difíciles.
Y aunque el camino aún continúa, cada paso que doy hoy me acerca un poco más a la vida que quiero construir.



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