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Versículos para el camino de la cuaresma

  • rubipalucio
  • 18 feb
  • 18 min de lectura

Que cada versículo sea una pausa, una guía y una oportunidad para transformar el corazón día a día.



Indicaciones:


Elige el día de la Cuaresma en el que te encuentres en el índice. Lee con calma la cita bíblica asignada para ese día. Tómate unos minutos para reflexionar en silencio y permite que ese mensaje hable a tu corazón.


Puedes leerla por la mañana para comenzar tu día con propósito, o por la noche como un momento de agradecimiento y revisión interior.


Indice:



CUARESMA 2026


Miércoles 18 de febrero — Miércoles de Ceniza — Joel 2,12-16

14 ¡Quién sabe si se volverá y se arrepentirá, y dejará tras de sí una bendición: ofrenda y libación para el Señor, su Dios! 15 ¡Toquen la trompeta en Sión, proclamen un ayuno, convoquen una asamblea! 16 Reúnan al pueblo, santifiquen la comunidad, congreguen a los ancianos, junten a los niños y a los que aún maman; que el esposo salga de su alcoba y la esposa de su tálamo.


 Jueves 19 de febrero — Jueves después de Ceniza — Salmo 51(50),3-6

3 Misericordia, Dios mío, por tu bondad;por tu gran compasión borra mi culpa. 4 Lava del todo mi delito,limpia mi pecado. 5 Pues yo reconozco mi culpa,tengo siempre presente mi pecado. 6 Contra ti, contra ti solo pequé,cometí la maldad que aborreces;en la sentencia tendrás razón,en el juicio brillarás como justo.


 Viernes 20 de febrero — Primer viernes de Cuaresma — Mateo 6,2-6

2 Cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los hombres los alaben; en verdad les digo que ya recibieron su recompensa. 3 Tú, en cambio, cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5 Cuando oren, no sean como los hipócritas, que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente; en verdad les digo que ya recibieron su recompensa. 6 Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Sábado 21 de febrero — Isaías 58,6-9

6 ¿No será más bien este el ayuno que yo quiero: desatar las cadenas injustas, soltar las ataduras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper todo yugo? 7 ¿No será compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no desentenderte de los tuyos? 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, tu herida sanará pronto; tu justicia marchará delante de ti y la gloria del Señor te seguirá. 9 Entonces clamarás y el Señor te responderá; pedirás ayuda y dirá: «Aquí estoy».


 Domingo 22 de febrero — I Domingo de Cuaresma — Mateo 16,24-27

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 25 Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí la encontrará. 26 ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma? 27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta».


Lunes 23 de febrero — Lucas 15,17-23

17 Recapacitando, se dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y contra ti; 19 ya no merezco llamarme hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros». 20 Y levantándose, fue hacia su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y lo cubrió de besos. 21 El hijo le dijo: «Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo». 22 Pero el padre dijo a sus siervos: «Saquen enseguida el mejor vestido y pónganselo; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies. 23 Traigan el ternero cebado y mátenlo; comamos y celebremos».


Martes 24 de febrero — Salmo 23,1-4

1.El Señor es mi pastor: nada me falta; 2 en verdes pastos él me hace reposar. A las aguas de descanso me conduce, 3 y reconforta mi alma. Por el camino del bueno me dirige, por amor de su nombre. 4 Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo con tu vara y tu bastón, y al verlas voy sin miedo.


Miércoles 25 de febrero — Mateo 5,4-10

4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 5 Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios. 9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.


Jueves 26 de febrero — Proverbios 3,5-8

5 Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. 7 No seas sabio a tus propios ojos; teme al Señor y apártate del mal. 8 Será medicina para tu cuerpo y alivio para tus huesos.


Viernes 27 de febrero — Segundo viernes de Cuaresma — Lucas 6,31-35

31 Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a quienes los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan para recibir otro tanto. 35 Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; así será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los malos.


Sábado 28 de febrero — Romanos 12,1-4

1 Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a ofrecer vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios: éste es vuestro culto espiritual. 2 Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de vuestra mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable y lo perfecto. 3 Por la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense con sobriedad, según la medida de fe que Dios repartió a cada uno.


Domingo 1 de marzo — II Domingo de Cuaresma — Juan 15,4-7

4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada. 6 El que no permanece en mí es arrojado fuera como el sarmiento y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se os concederá.


Lunes 2 de marzo — Mateo 7,7-11

7 Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llama se le abre. 9 ¿Quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidan!


Martes 3 de marzo — Salmo 34,3-6

3 Engrandezcan conmigo al Señor; exaltemos juntos su nombre. 4 Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. 5 Los que miran a él son radiantes; sus rostros no se avergüenzan. 6 Este pobre clamó, y el Señor lo oyó; lo libró de todas sus angustias.


Miércoles 4 de marzo — Efesios 4,26-28

26 «Si se enojan, no pequen». No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol 27 ni den cabida al diablo. 28  El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.


Jueves 5 de marzo — Mateo 11,28-30

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar 29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.


Viernes 6 de marzo — Tercer viernes de Cuaresma — Miqueas 6,6-8

6 ¿Con qué me presentaré ante el Señor, y me inclinaré ante el Dios altísimo? ¿Me presentaré con holocaustos, con becerros de un año? 7 ¿Aceptará el Señor millares de carneros, o diez mil ríos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 ¡Oh hombre! Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, amar la misericordia y humillarte ante tu Dios.


Sábado 7 de marzo — Salmo 37,3-7

3 Confía en el Señor y haz el bien; habita en la tierra y mantente fiel. 4 Deléitate en el Señor, y él concederá los deseos de tu corazón. 5 Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él actuará. 6 Hará brillar tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. 7 Guarda silencio ante el Señor y espera en él; no te irrites por el que prospera en su camino, por el hombre que ejecuta maldades.


Domingo 8 de marzo — III Domingo de Cuaresma — Lucas 9,23-25

23 Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y me siga. 24 Porque quien quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. 25 Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?


Lunes 9 de marzo — Isaías 55,6-7

6 Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca. 7 Que el malvado abandone su camino y el hombre inicuo sus pensamientos; que se convierta al Señor, y él tendrá compasión; a nuestro Dios, que es rico en perdón.


Martes 10 de marzo — Juan 8,31-36 

31 Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». 33 Le respondieron: «Somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?» 34 Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo del pecado. 35 El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo permanece para siempre. 36 Así que, si el Hijo os libera, seréis realmente libres».


Miércoles 11 de marzo — Filipenses 2,1-5

1 Si hay, pues, algún consuelo en Cristo, algún estímulo de amor, alguna comunión en el Espíritu, algún afecto entrañable, alguna misericordia, 2 completad mi alegría teniendo un mismo sentir, el mismo amor, unánimes, pensando lo mismo. 3 No hagáis nada por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerando a los demás superiores a vosotros mismos. 4 No busque cada uno su propio interés, sino también el de los demás. 5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.


Jueves 12 de marzo — Mateo 18,21-23

21 Entonces Pedro se acercó y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano si me ofende? ¿Hasta siete veces?» 22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». 23 Por eso el Reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.


Viernes 13 de marzo — Cuarto viernes de Cuaresma — Salmo 130(129),2-8

2 Señor, escucha mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. 3 Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? 4 Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. 5 Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; 6 mi alma aguarda al Señor más que el centinela la aurora. Más que el centinela la aurora, 7 aguarde Israel al Señor, porque del Señor viene la misericordia y la redención abundante; 8 él redimirá a Israel de todos sus delitos.


Sábado 14 de marzo — Jeremías 29,11-13

11 Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —oráculo del Señor— planes de bienestar y no de desgracia, para daros un futuro y una esperanza. 12 Me invocaréis y vendréis a suplicarme, y yo os escucharé. 13 Me buscaréis y me encontraréis cuando me busquéis de todo corazón.


Domingo 15 de marzo — IV Domingo de Cuaresma — Juan 13,12-17

12 Después de lavarles los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13 Vosotros me llamáis “Maestro” y “Señor”, y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. 15 Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. 16 En verdad, en verdad os digo: el siervo no es más que su señor, ni el enviado es más que el que lo envía. 17 Si sabéis esto y lo cumplís, seréis bienaventurados.»


Lunes 16 de marzo — Romanos 8,7-11

7 La mentalidad de la carne es enemistad con Dios, pues no se somete a la Ley de Dios ni puede hacerlo; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9 Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros. 10 Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto por el pecado, el espíritu vive por la justicia. 11 Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo dará también vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros.


Martes 17 de marzo — Mateo 25,37-40

37 Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”

40 Y el Rey les responderá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.


Miércoles 18 de marzo — 2 Corintios 5,17-19 17 Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creación; lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. 18 Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. 19 Porque en Cristo Dios estaba reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta los pecados de los hombres, y nos encargó el mensaje de la reconciliación.


Jueves 19 de marzo — Solemnidad de San José — Mateo 1,21-24

21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». 22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por medio del profeta: 23 «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel», que significa «Dios con nosotros». 24 Cuando José despertó del sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su mujer.


Viernes 20 de marzo — Quinto viernes de Cuaresma — Salmo 103(102),8-11

8 El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia. 9 No está siempre acusandoni guarda rencor perpetuo. 10 No nos trata según nuestros pecadosni nos paga conforme a nuestras culpas. 11 Como se alza el cielo sobre la tierra,así de grande es su misericordia con los que lo temen.


Sábado 21 de marzo — Hebreos 12,1-3

1 También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos de todo lastre y del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, 2 fijos los ojos en Jesús, el que inicia y perfecciona la fe, el cual, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y está sentado a la derecha del trono de Dios. 3 Consideren atentamente al que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.


Domingo 22 de marzo — V Domingo de Cuaresma — Lucas 18,9-14

9 Dijo también esta parábola por algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: 10 «Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba en su interior así: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni como este publicano. 12 Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. 13 El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador”. 14 Les digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no; porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».


Lunes 23 de marzo — Isaías 43,18-21

18 No recuerden lo pasado, no piensen en lo antiguo. 19 Miren que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan? Abriré un camino en el desierto, ríos en la estepa. 20 Me glorificarán las fieras del campo, los chacales y los avestruces, porque pondré agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de beber a mi pueblo, mi elegido. 21 El pueblo que yo formé proclamará mi alabanza.


Martes 24 de marzo — Colosenses 3,15-17

15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 16 La palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza; enséñense y exhórtense mutuamente con toda sabiduría, cantando a Dios salmos, himnos y cánticos espirituales con gratitud en el corazón 17 Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


Miércoles 25 de marzo — Solemnidad de la Anunciación — Lucas 1,35-38

35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo, será llamado Hijo de Dios. 36 También Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril, 37 porque nada es imposible para Dios». 38 María dijo: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.


Jueves 26 de marzo — Juan 12,24-26

24 En verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que ama su vida la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna. 26 El que quiera servirme, que me siga; y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre lo honrará.


Viernes 27 de marzo — Viernes de dolores — Salmo 27,1-4

1 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? 2 Cuando se acercan contra mí los malhechores para devorar mi carne,ellos, mis adversarios y enemigos, tropiezan y caen. 3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme;aunque estalle la guerra contra mí, aun así, yo confío. 4 Una cosa he pedido al Señor, y eso buscaré:habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida,contemplar la belleza del Señor y buscarlo en su templo.


Sábado 28 de marzo — Ezequiel 36,25-28

25 Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos los purificaré. 26 Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo; arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. 27 Pondré mi espíritu en ustedes y haré que caminen según mis mandatos, y que guarden y practiquen mis preceptos. 28 Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.


Domingo 29 de marzo — Domingo de Ramos — Mateo 21,6-11

 6 Los discípulos fueron e hicieron como Jesús les había mandado. 7 Trajeron la burra y el pollino, pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. 8 La multitud, muy numerosa, extendía sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino. 9 Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!». 10 Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: «¿Quién es este?». 11 Y la multitud respondía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea».


SEMANA SANTA

Lunes 30 de marzo — Lunes Santo — Juan 12,1-8

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, donde estaba Lázaro, el que había resucitado de entre los muertos. 2 Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. 3 María tomó una libra de perfume de nardo puro, muy costoso, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Entonces Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: 5 «¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios para dárselo a los pobres?» 6 Decía esto no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa, sustraía lo que echaban en ella. 7 Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura. 8 Porque a los pobres los tienen siempre con ustedes; pero a mí no siempre me tendrán».


Martes 31 de marzo — Martes Santo — Juan 13,10-15

10 Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, pues está todo limpio; y ustedes están limpios, aunque no todos». 11 Sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos están limpios». 12 Después de lavarles los pies, tomó el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15 Les he dado ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes».


Miércoles 1 de abril — Miércoles Santo — Juan 18,7-11

7 Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscan?» Ellos dijeron: «A Jesús el Nazareno». 8 Respondió Jesús: «Les he dicho que yo soy; si me buscan a mí, dejen ir a estos». 9 Así se cumplía lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste». 10 Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha; el siervo se llamaba Malco. 11 Jesús dijo a Pedro: «Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que el Padre me ha dado?»


Jueves 2 de abril — Jueves Santo — Juan 19,16-19

16 Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron, pues, a Jesús;

17 y él, cargando con la cruz, salió hacia el lugar llamado “de la Calavera”, que en hebreo se llama Gólgota. 18 Allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz; estaba escrita: “Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos”.


Viernes 3 de abril — Viernes Santo — Mateo 27,63-66

63 y le dijeron: «Señor, nosotros recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: “A los tres días resucitaré”. 64 Manda, pues, que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. Y este último engaño sería peor que el primero». 65 Pilato les respondió: «Ahí tienen la guardia; vayan y asegúrenlo como saben». 66 Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.


Sábado 4 de abril — Sábado Santo (Sábado de Gloria) —  Lamentaciones 3,22-26

22 Que el amor del Señor no se ha acabado,ni se ha agotado su compasión; 23 se renuevan cada mañana:¡grande es tu fidelidad! 24 El Señor es mi herencia, dice mi alma;por eso en él esperaré. 25 Bueno es el Señor para el que espera en él,para el alma que lo busca. 26 Bueno es esperar en silenciola salvación del Señor.

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